Una retirada a tiempo

Pues sí.Muchas veces hay que saber hasta donde llegar y cuando retirarte, ya no por dignidad, más bien por salud.

Y esto es lo que me ha pasado.

A tan sólo 100 kilómetros de Santiago, un poquito más allá de Sarria, llego el momento de decir basta.

Todo fue muy bien hasta una noche , en el albergue municipal de OCebreiro, primer parada de Galicia, donde tuve la suerte , de resultar apetecible para las chinches de cama.

Amanecí llena de picaduras en la mitad superior del cuerpo, pero no le di mayor importancia.

Al acabar la etapa de ese día , pase por una farmacia y me hice con un arsenal de potingues cura picaduras.

Pase por un lavado a 100 grados, yo, y todas mis pertenencias.

Lave mis heridas con orujo, que me recomendó la dueña del albergue; con una crema refrescante de olor a menta y que congelaba la picadura, de manos de un coreano simpático; con amoniaco por recomendación de la farmacéutica ..... Vamos de todo lo que se os ocurra.

Al día siguiente, empezó la fiebre.  A los 20 kms pare, pensando que con descanso, se pasaría.

A las 5 de la mañana me toco ir a urgencias, ya que tenía mucha fiebre.....

Conclusión : A las 10 de la mañana ya estaba en Lugo, esperando el autobús que me llevara de regreso a casa....

Y como lo mío , es ver el lado positivo de las cosas (;-) bueno, a veces) me quedo con:

  1. La gente que he conocido
  2. Los 250 kilómetros que ande por tierras leonesas
  3. La visita a mi familia adoptiva leonesa (mil gracias!!!)
  4. Que tendré que volver a acabar los 100 kilómetros, no???? (Llevara mata bichos en cantidad industrial)
Os dejo algunas de las últimas fotos, desde las picaduras, hasta los preciosos paisajes de Galicia


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