Libro 2 - Reír al viento -Sandra Barneda

Alex, la protagonista, es una mujer de cuarenta y tantos, escritora de libros de autoayuda, madre de un preadolescente y con un marido que no cree querer.

En medio de una crisis personal tremenda, decide dejarlo todo e irse, sola, a Bali, durante un mes y medio.

En el avión conocerá a Blanca, parte importante de la historia. Su mentora y segunda madre.

A ellas se unirán dos hermanas muy distintas entre si, Raquel y María. Y también una pintora de diosas, Hera, y Jud, una amiga de Hera.


Se entremezclan las vivencias personales de la protagonista y paralelamente surge una  historia policíaca.

Narrada con multitud de detalles, tan nítidos y vívidos que por momentos sientes que esta contando cosas que tu misma has vivido.





Personalmente me ha gustado muchísimo y aprovechando que ha traído a mi mente recuerdos de otros viajes, quiero hacer una mención especial a todas esas "mujeres viajeras", que en algún momento de la vida, hemos tomado la sabia decisión de viajar solas, olvidando nuestros miedos y angustias, y entregándonos plena y conscientemente a la aventura.


Y ya para rematar, mención más especial todavía, a "mis mujeres viajeras", a las que el destino nos unió, como desconocidas en un aeropuerto y hemos acabado siendo familia.

Y con las que he disfrutado de baños nocturnos desnudas sin importar si estaba permitido en el país y sin saber que el coral podía cortar nuestros pies , de horas de furgoneta en el confín del planeta, de cecina de León en medio de Tibet y pasada de contrabando en la frontera, de caminatas nocturnas para contemplar amaneceres y renaceres,de actividades prohibidas, de masajes, de fogatas, de viajes en avión que deseas no terminen nunca, de cenas de serpiente,de problemas propios que se convierten en problemas de todas y se resuelven entre todas, de tardes de compras interminables,de noches de baile y locura, de mañanas de resaca, de días casi sin dormir, de viajes estrujados al máximo y vividos con ansia y sin medida, de "quemas" de demonios, de quedarnos dormidas partidas de la risa, de horas dedicadas a nosotras y para nosotras, de momentos de meditación e iluminación,de recargas de energía, de los países visitados, de la cultura, de la gente , de la gastronomía, de confesiones inconfesables, de lloros, de consuelo y sobre todo de querernos mucho.

De cada una de ellas, he aprendido algo.

Cada una de ellas, me han enseñado leyes básicas y necesarias para vivir.

Todas ellas, me han dado un poquito de su sabiduría.

De todas hay un trocito en mi, porque me han enseñado a vivir y.... a REÍR AL VIENTO.

Por eso esta mención para ellas.

Y ojalá, todos encontréis a alguien que os enseñe a reír al viento.

BESOS


Entradas populares de este blog

Lo dicho, Dolores por mi abuela

La famosisima agenda de Mr. Wonderful

Las mujeres de mi vida