domingo, 26 de abril de 2015

Nepal: El techo del mundo

Tristeza, conmoción, preocupación.

No sabéis que de cosas pasan desde ayer por mi cabeza.

Ayer un terremoto de 7,9 sacudió Nepal, haciendo temblar hasta las montañas.

Me enteré a través de facebook. Alguien de mi pueblo esta allí, en Katmandú, y colgó un mensaje en facebook haciendo saber que estaba bien.


Estupa de Boudhanath, lugar sagrado para los budistas, situada a 11 kilómetros del centro de Katmandú


Cuando empecé a leer noticias sobre el terremoto y sus terribles consecuencias , me quedé conmocionada.

Rápidamente intenté contactar con amigos que tengo allí. Conseguí saber de algunos pero de otros todavía no se nada.

Lógicamente ante una catástrofe de semejante alcance, es fácil que las lineas estén caídas, y que tarde tiempo en recobrarse el suministro.

El baile de cifras de muertos y heridos es atroz. Mi opinión personal, es que, en este tipo de catástrofes de la naturaleza, es imposible contabilizar a ciencia cierta, cuál ha sido el alcance real.

No debemos olvidar, que tras el terremoto, vienen las réplicas, que son igual de peligrosas.

A la catástrofe humana se une la pérdida de una gran parte del Patrimonio de la Humanidad ( que es muy importante, pero creo que la prioridad, ahora, son las personas).


Cuando ocurren estos desastres, centramos la atención en ello, durante dos o tres días. Luego otra noticia acapara la actualidad.

Pero, el desastre no desaparece. Sigue allí. Y se magnifica. Porque con el paso de los días, la situación suele empeorar, por falta de condiciones de salubridad, de alimentación, de infraestructura, de organización para reparto de las ayudas o de atención a las necesidades básicas de los damnificados.

Por eso, es importante, que no dejemos que este terremoto caiga en el olvido, que lo hagamos visible, hoy, mañana, dentro de un mes.

Porque, ese terremoto, se podría haber producido, en nuestro país, ciudad o pueblo.

Porque, podríamos ser nosotros, los que hoy, nos encontrásemos en la calle, sin casa, sin dinero, sin comida ...y lo peor de todo, que fueran nuestros seres queridos los que hubieran muerto.

Creo firmemente, en que , las personas que hemos sido agraciadas, con una vida "del primer mundo", estamos en el deber y la obligación de ayudar a aquellos que no han tenido "esa suerte".

En las redes sociales, el mundo entero se ha volcado con Nepal. La mayoría lamenta la pérdida, piden que recemos por ello, que los tengamos presentes ....y yo os pido que actuemos.

Holy Mountain, la montaña sagrada, Pokhara


Cada uno como pueda.

 Donar dinero, asegurándonos de hacerlo a organizaciones serias, legales y comprometidas. Ese sería la forma de ayudar ahora mismo.

Más adelante, podemos ayudar de mil maneras, involucrándonos desde aquí, o ayudando desde allí.

Os añado una serie de enlaces, de ONG, donde podéis ayudar, a través de Internet (más fácil imposible):




En 2011, estuve en Nepal. Cuando puse un pie en el suelo, sentí que había llegado a casa. Esa sensación, inexplicable, de haber estado antes, de sentirte más viva que nunca, de saber que formas parte de algo increíble y único.

Nepal, me regaló muchísimas cosas, hizo que me reencontrara conmigo misma, y aún, ahora, tres años y medio después, sigue dándome regalos.

Y estoy segura, que lo mismo que me pasó a mi, le ha pasado a muchísima gente.

Pues, GENTE, ahora es el momento de devolverle a Nepal, un poquito de eso que nos dio.




Vista de Katmandú

BESOS