Libro 19 - A la izquierda de la escalera - María Halasi

Buenas y lluviosas tardes-noches!

Tardes como hoy, de lluvia, invitan a la lectura.

Hoy os traigo un libro de mi infancia.

De vez en cuando, hago incursiones, en un armario empotrado (que entras dentro, te das tres vueltas y si quieres te puedes echar a dormir), en mi habitación de niña, en casa de mis padres.

Ir a casa de mis padres (aunque ellos ya  no estén) es volver a mi niñez.

Muchas cosas, están tal y como ellos las dejaron.

 Es una sensación extraña, ver todo igual que hace, 20 años, las cosas en el mismo sitio,los libros de cocina de mi madre, la máquina de soldar de mi padre, sus gafas de ver, la última labor que empezó....... la casa con vida y mi habitación (que compartía con mi hermana), igual que la dejé hace 15 años.

En el armario, siguen mis libros del colegio, mis cuadernos, mis trabajos, hasta mis estuches de pinturas, la flauta, el compás, los mapas de España....y por supuesto todos mis libros, regalados y los que yo misma me compraba con la paga semanal.

Y de vez en cuando, rescato alguno del olvido y lo vuelvo a leer.

Como ha ocurrido con "A la izquierda de la escalera",

Este libro, de pequeña me gustaba muchisimo, y aunque hoy en día, no sería uno de mis favoritos, me transporta de nuevo a mi infancia.

Perteneciente a la colección de El barco de vapor , que tenía 4 series diferentes: blanca, azul, naranja y roja. Recuerdo que mi deseo era poder completarlas.






SIPNOSIS:

Susi, una niña de diez años, vive con su madre en una pequeña casa de Budapest. La madre es costurera y trabaja todo el día fuera de casa. Susi siente la necesidad de cariño, del calor de su propio hogar. Su padre se marchó al extranjero y Susi no sabe nada de él. Pero un día descubre una foto y empieza a indagar sobre su paradero. Por fin, consigue la dirección y le escribe una carta. La pequeña espera con impaciencia la contestación de su padre.


Lo que más me gustaba de Susi, era lo feliz que era con poco, como cuando el día de navidad, por fin, podía estar en casa con su madre y conseguía, que su madre encendiera un ratito la estufa, dándole vida y calor a su pequeño piso.

O las aventuras, que vivía junto a sus amigos, Karcsú y Eta.

O la manía que me daba, Maruja Pitter, la hija repipi y repelente, de la casa donde su madre iba a coser.

Un libro, para mi ,entrañable, que fue culpable, de que mi imaginación se disparará y aún siga en proceso de crecimiento.....

Buenas noches y dulces sueños....

BESOS

Entradas populares de este blog

Lo dicho, Dolores por mi abuela

La famosisima agenda de Mr. Wonderful

Las mujeres de mi vida