POR UNA INFANCIA FELIZ

Buenos días!!

Que tal habéis empezado el puentazo??

Hoy es el Día del Niño, una celebración más de nuestro calendario.

El otro día leí un articulo, sobre los suelos de los parques infantiles. Era un articulo en contra de la goma / caucho que actualmente se instala en todos los parques infantiles.

En resumidas cuentas, venía a decir, que era de locos el querer amortiguar todas las superficies donde juegan los niños, que el contacto con la tierra/piedras/suelo irregular/hierba y demás superficies de la naturaleza, era algo necesario y vital, y que al paso que vamos, al final, acabaríamos acolchando las calles, paredes, y hasta el cielo si pudiéramos.


Y es que, la locura protectora, hacia los pequeños, puede llegar a convertirse en obsesión..... los que ya tengáis una edad, recordareis lo que era jugar en libertad, por la calle, por el campo, descubriendo el entorno, sin cortapisas y sin limites.



En mi niñez, salía a jugar con las piedras, con los palos, en la hierba.....nos revolcábamos por el suelo (sin importar si la ropa se ensuciaba o rompía), corríamos como locos, nuestros juguetes favoritos eran cosas de la naturaleza, excavábamos en la tierra, cogíamos bichos/insectos/gusanos sin miramiento. O jugar a romper la fila de la procesonaria, moviendo con un palo el primer gusanito y observar como se volvían todos tarumba y se rompía la fila.

Cerca de casa, había cañas, y servían para todo, para jugar, para hacer instrumentos, de palo....para todo.



También, pegadito a nuestra casa, había un campo, que muchas veces ponían maíz, y cuando estaba alto, jugábamos al escondite......... aunque después me tocara pasar horas quitando los pinchitos de los calcetines!

Cogíamos moras de una morera salvaje llena de zarzas, pero el sufrimiento merecía la recompensa. Si te arañabas y salía sangre, te chupabas la herida y a correr, que te picaba una abeja, mirabas de que no estuviera el aguijón, ponías barro encima, y al llegar a casa, te lavabas con amoniaco y listo.



Y el huerto....madrugar los sábados para ir a entrecavar patatas, coger espárragos salvajes, higos de una higuera enorme, subiéndome a las ramas o sacar una zanahoria de la tierra, limpiarla un poco con la mano y mordisco al canto! ( menudo sabor tenían!).

Y por supuesto el juego que daba hacer barro....eso era lo mejor! Mi madre tenía un rosal  y quedaba un trozo grande de tierra y me dejaba hacer barro allí, hacía canicas, muñecos y/o jugaba a enterrar mis pies en barro!



Y gracias a todas aquellas experiencias increíbles e impagables de mi niñez, soy , una firme defensora de dar la oportunidad a los niños de desarrollarse en un entorno natural, primando la creatividad por encima de la accesibilidad, comodidad y facilidad.



Porque todos los niños deben sentirse como Pippi Lamstrung durante su infancia !!!

MIL BESOS

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